Boletín 002

(Falacio)

 Rogamos paciencia con el ritmo de actualización de éste nuestro espacio de ustedes. Ante la inminencia de las vacaciones, sus señorías se afanan por liquidar asuntos y enemigos pendientes. De hedonistas costumbres, sucumben al paso del tiempo enredados en menesteres ajenos a su supuesta dedicación, por lo cual se ven abocados a condensar el trabajo de los meses pasados en el estrecho margen de tiempo que permiten un par de semanas. No espero que comprendan este comportamiento, pero sí al menos que, por el bien de todos, lo toleren. Háganme llegar las más que posibles quejas; me comprometo a comunicarles, a todos y cada uno de ellos, sus desconsuelos y amenazas.

Tengo la esperanza de que, al menos, la señorita CarcaVera le saque brillo a las teclas, ahora que anda tan falta de atenciones y trabajo (ella sí) y con tanto tiempo libre. No me quita el ojo de encima, y uno ya no está para esas tonterías (y menos si ya tiene en casa a su propia appaloosa). Sostodo.

[a] Hans Zimmer – True romance

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Lección 004 (preguntas…)

(Perogrullo)

A menudo, se dejan caer por mi despacho compatriotas que, en contra de lo esperable, sólo buscan en su visita respuestas a cuestiones intrascendentes, evidentes o imposibles, dejando de lado otros temas más específicos: visados, permisos y cosas así de mundanas. “¿Por qué esto? ¿Por qué así? ¿Cómo se te ocurrió? ¿Dónde lo viste? ¿Quién era? ¿Cuálo? ¿…?” y otro sinfín de dudas que terminan por componer una letanía a la que asisto sin pretenderlo con prolija asiduidad. He dejado de extenderme con inflados rodeos que retrasaban la venida del fin, consiguiendo a base de cincelar mi discurso, redefiniendo lo prescindible de continuo, responder y complacer a mis inquisitoriales paisanos con una simple frase que impide la sequedad de mi boca y la aparición de varices en sus fatigadas piernas (huelga decir que ni siquiera me molesto en ofrecerles asiento). Les digo, llanamente, que mi capacidad mental no es, ni mucho menos, superior a la de cualquiera de ellos, y que el factor diferencial está en eso, en saber escuchar al azar.

[a] Karnivool – L1fel1ke

Bando 011 (blindaje)

(PusilániMan)

No ha pasado aún nada y ya estoy blindando mi cuerpo contra potenciales ataques. Es una práctica común, no demasiado alejada del espíritu de la escalera. La diferencia estriba en que, aquí, la precaución te obliga a cargarte de inútil armamento, ofensivo y defensivo (puyas, arco y flechas, machetes, cota de malla, escudo,… una suerte, en fin, de pesado equipo que lo único que consigue, finalmente, es mermar tu capacidad de movimiento, de anticipación), antes de cualquier encuentro en ningún campo de batalla. Si bien, suele suceder que ambos aspectos son complementarios y se pueden observar de forma simultánea en un mismo sujeto. Pero, como uno mismo no es el temido enemigo, no puede llegar a conocer profundamente la estrategia que éste diseña para atacarle, con lo que la experiencia nos puede afirmar que el curso de la afrenta no será el milimaginado, sino que terminará conduciéndose por algún resquicio pasado por alto. Y esos son los golpes que temo. Y, por eso, cada vez tiendo menos a diseñar plan  alguno de actuación, poniéndoselo así fácil al irrespetuoso destino para que no tenga que exprimir sus mientes en la busca del vil resquicio. Así, además, tal vez mi respuesta pueda obedecer más a un mero acto reflejo y la situación se salve con poco esfuerzo (o con pocas consecuencias), poniendo a salvo mi espíritu de cualquier herida de muerte.

Lo más desmotivador es que el enemigo ni siquiera haga acto de presencia. Que te encuentres esperando en la campa por alguien que no acude a su cita con las armas. Así, vestido de esperpéntico guerrero, notas al ridículo apremiándote a guarecerte con presteza bajo cualquier sombra. Y entonces redescubres el suelo sobre el que esperas, un vasto plano infértil sin pliegues o dobles capas. Y te percatas de tu desnudez. Y las armas no se caen vencidas por la gravedad porque directamente han desaparecido. Pero tú no eres tus armas y para ti no existe la misma suerte. Y tampoco puedes, desarmado, acabar contigo. Y temes que el bochornoso momento haya podido quedar registrado: no ves ojos que miran, pero los sientes, y desconoces quiénes son sus portadores. Esto último te obligará de por vida a bajar la cabeza humillado ante todas y cada una de las personas con las que hayas de cruzarte, ante la peligrosa perspectiva de que una sola de ellas pueda llegar a reconocerte…

Esta mediocre relación de conjeturas sin asiento no deja de ser otra cosa que una prueba de todo ello.

[a] Breaking point – Show me a sign

Bando 010 (mundo pasillo)

(PusilániMan)

No ocurre nada cuando no se toma nota de ello. No cae el árbol. Ni siquiera hay árbol. No hay mundo más allá de las fachadas que limitan las calles, la nada campa tras la esquina a la que no te asomas, el río desaparece tras el puente para nacer nuevo al otro lado. Mi mundo está hecho de pasillos. La tierra es redonda para evitar el inútil gasto material que supone descubrir el mar desde el eventual acantilado al que cada uno de nosotros pudiera asomarse.

La interacción entre personas permite la fluidez del sistema y el necesario oreamiento. Conociendo los senderos del otro, podemos ampliar nuestro campo vital gracias, principalmente, a las luces que se mantienen encendidas en mayor o menor cantidad dependiendo de la transitabilidad que tenga la travesía. Del mismo modo, dando a conocer los diferentes ramales de nuestro hormiguero particular, logramos afianzar su presencia, crear vínculos, limar esquinas.

Tengo pasillos abiertos muy lejos de aquí, apenas conectados por un hilo algunos de ellos: dormí en el transporte que me ubicó al pie de sus mismísimas puertas ; y siguen aguardándome sin perder una esperanza, que, en principio, es compartida. El deterioro neuronal conduce a la clausura de determinados rincones, la calle se va haciendo más corta, más estrecha, más oscura y, muchas veces, termina muriendo sin haber repetido el encuentro que supuso para ella la vida. Y teniendo yo conciencia de ello, puede volver la luz a escenarios lejanos.

Muchos pasillos corren demasiado cerca unos de otros, al borde de la colisión, pero el negro vacío entre ellos es, a menudo, irrecuperable. Desazona el hecho de pensar en esa aparente oscuridad como territorio vedado, pero lleno también de vida; viajar en diferentes frecuencias complica la posibilidad de llegar a descubrirlo y de conseguir implantar nuestra propia bandera al lado de otras ya clavadas con anterioridad, y de poder hacerlo todo lo cerca que las partes acuerden (la injerencia en espacio ajeno abusando del desconocimiento prójimo es causa de un destierro inmediato que impedirá contemplar el crecimiento del pasillo a lo largo, ancho, alto y profundo de su historia). Lo cierto es que debemos acostumbrarnos a vivir en nuestro propio deambulatorio, con la firme intención de ensancharlo tanto como podamos, pero sin caer en la tentación de conquistar espacios existentes con el propósito de hacerlos yermos de otra vida que no sea la nuestra.

Visiten mis pasillos, mis túneles finitos en dimensión pero infinitos por principios (recuerden que siguen creciendo). Hoy caminaré por calles desconocidas que me abran nuevas vías ante el predecible atasco de otras, colonizadas sin permiso por bestias creadas por el sueño de la razón, que me observan desafiantes cuando asomo a su pequeño gueto y me dicen que, de ser yo, ni lo intentarían.

No me busquen aquí… Sigan mi rastro a lo largo de mis pasillos espacio-emocionales, no será difícil encontrarme. Los cristales de escaparate rotos son otra posible pista.

[a] Index case – Why dreams bleed

Bando 009 (reunir fuerzas)

(PusilániMan)

Reunir fuerzas para acatar las órdenes que equivalen a condenas de deshecho inmune al cariño. No seguir invocando reflejos más allá de la brisa que rompe en espadas de sangre y seda. Abrir el lubricán con maneras de remanso compulsivo, como en recuerdos ahogados por montañas de jinetes desbocados. Y así, al no luchar en porciones punzantes de vida, sumergirse con la vista reposando sobre la rezumante nada, sorbiendo ráfagas leves de apretado entusiasmo. O implorando por lágrimas que no conocen el suelo tembloroso que el tiempo procura en sucintos arrebatos de temor ardiente. No es más que un suspiro amigo envuelto en medias verdades azules, ondulantes que lo engasan como finas lunas de sílice. Tal vez mañana reparen en su miedo al destino apabullante, encerrados en praderas silbantes de eterno letargo compungido, pero no hoy, llorosos en mitad de un montón de cenizas arrogantes que no temen a la ira de quien nunca supo componer caducos rincones de pudiente silencio. (o ejemplo de escritura semi-automática)

[a] Allele – Lost in your words

Lección 003 (derribemos mitos)

(Luther Blissett)

 Derribemos esos mitos que nos encorsetan. No son lecciones que nos enseñan a enfrentarnos a la vida, sino cinturones que tratan de atarnos e impiden que podamos experimentar con ella. A la mierda toda la mitología, ubiquemos su existencia en nuestro mismo plano, podremos comprobar de modo más objetivo su verdadera dimensión. Olvídate de ellos, no existen fuera de ti. No son buenos en la medida en que no reconocen al tiempo como ente superior e indefectible. Desnudos, no alcanzan a distinguirse del resto. Ellos también son mortales, no lo olvides (y la mortalidad no deriva en inmortalidad). Limpia tus ojos, distingue lo bello de lo bueno y no te dejes engañar por tu reflejo. Trátales de igual a igual, pues son iguales. Ignórales si fuera necesario, pues ellos también ignoran, no saben nada, también yerran. Desoye su veredicto de premisas incompletas. Y no esperes por el índice que apunta: si has de hacerlo, hazlo.

[a] Estirpe – Llámalo perdón

FIB 002

(CarcaVera)

Lejos de aparentar soberbia, tengo que comunicar con rubor y humildad que la diana a la que apunta la composición de ayer es una servidora. Conociéndoles como les conozco, la certeza de tal afirmación no debe sorprenderme. Le pregunté a PusilániMan por el autor de una cosa tan bonita y él no pudo resistirse a decirme la verdad y autoinculparse. Se ganó una rebaja. Hace escasos minutos, tras un fugaz encuentro con Perogrullo en su despacho, desde donde estoy escribiendo, me asaltó una duda fundada que me hizo repetir la pregunta. También él se destapó como la pluma que creó tales palabras. Horas antes, comenzaba a fraguarse la incertidumbre cuando A.Ceguero se abalanzaba sobre mí y musitaba, como haciéndome cómplice de un secreto, que aquellos versos los había escrito pensando en mí. “¿Lo hiciste tú?”, pregunté con inocente asombro; “por supuesto, sí, lo hice yo”. Ecólalo venía unos metros más atrás: “sí, lo hice yo” fueron sus reveladoras palabras. Malditos cabrones, habían estado jugando conmigo por separado y sin explicarme las reglas. Un largo paseo me ha servido para despojarme de toda la mala leche que portaba a su costa e, incluso, para apreciar la devoción que, a su manera, me profesan. No son culpables de tratar de aprovechar las casillas con oca para avanzar y ahorrar tiempo y energías en su camino hacia la consecución inconfesa de una relación que supere a la meramente profesional. Porque quiero pensar que no hay motivos económicos en actos tan infantiles…

FIB 001

Y,
o
es
una
fresa
que tiene
sabor a mentira
y expulsa al morderla sus
malas ponzoñas en gotas de sucio almíbar,
o soy yo quien tiene los dientes manchados de restos de otra comida.

 No le busquen otras relaciones más oscuras al poema anterior que la mera adaptación a una estructura basada en la serie de Fibonacci, de tal modo que la progresión del número de letras de cada verso corresponde a los números de esta serie. Descubrimos la moda del Fib leyendo a la pequeña Claudine y no pudimos refrenar nuestro instinto de competición. En una sucesión de Fibonacci, cada número de la serie es suma de los dos anteriores: 1-1-2-3-5-8-13-21-34-55-… (para una información más completa, pinchen aquí). La mejor pieza resultante de entre todas las propuestas fue, por aclamación popular, la anterior, pero no haremos público el nombre del autor para evitar celos y porque, a nuestra manera, me temo que cada uno de nosotros ha terminado haciéndola un poco suya…