Maz

Nadie teme tu locura. Loco. Fue el miedo quien te volvió loco. Fuera de esto no existen más temas en tu existencia. Estás loco. Yo siempre acabo por hablaros igual a todos, ya seáis locos, como es tu caso, o casos perdidos, como otros que no encuentro. Quieres hacer de ti un mundo. En parte tienes razón en lo que piensas, porque como persona tienes derecho a un mundo, pero tu derecho no es mi deber y, por tanto, no me puedes obligar a entrar en tu mundo como un jugador más. Ni a mí ni a nadie. Hablo en singular porque estamos solos, pero ten por seguro que esto que te digo lo hago en representación de toda la sociedad, de todos los seres humanos que están afuera. No, qué coño van a estar espiando por la mirilla; no digas sandeces. A nadie le importa lo que está pasando aquí dentro. ¿Quieres dejar de pensar en que te debemos algo? No puedes ponerle a la injusticia la primera cara que se te venga encima. Qué culpa tenía ese maldito viejo. Joder, ya me estás haciendo presentar una realidad que no había cuando empecé a hablar contigo. De acuerdo, ahora tu mundo y el mío son coincidentes y lo vamos fabricando entre los dos. O, dicho de otro modo, hemos creado un mundo nuevo que nos pertenece a los dos. Vale, eso es, eso, un mundo de ambos. Pero quiero que te quede claro que mi mundo, el personal, está, sobre todo, ahí afuera y que esto es una ramificación más. Me miras como si ahora mismo yo fuera el loco. ¿Ves? A eso me refería, a que tu, vuestra, locura no te, os, permite distinguir esto. Yo sé que tú eres el loco y sé que estoy en lo cierto, pero tú crees ocupar mi lugar y por eso te ríes. Bueno, mientras te rías no hay nada que temer, la risa no abre agujeros entre los ojos. Eres un burro. Y te has empeñado en que tenga barba, pelo castaño y un jersey rojo de punto con cuello de pico. Mírame, si parezco de otra época. Me vistes de pasado y, con ello, pierdo bastante de mi carisma y la imagen con la que pretendo educarte se queda del otro lado de la puerta, al sol, tostándose. La camisa de cuadros que asoma por las mangas del jersey tampoco es mía. A alguien se la habrás visto. Me empiezo a cansar de estar sentado en el suelo, podías haber optado por un ambiente más agradable. Ya, bueno, sí, es verdad, entonces la historia perdería garra y yo te miraría como a un pobre esquizofrénico inofensivo y no como lo que eres, loco. Si no me cuentas nada, yo no puedo ayudarte. Tengo otras cosas que hacer, levantarme de aquí, salir a la calle, respirar, ver a mi círculo de conocidos, codearme con mis cómplices, comer en mi casa de grandes ventanales y cielo azul. Con mi mujer, sí, que ya te veía ir por ahí. No, no, ningún problema, eso me parece perfecto. Aunque así, tan rubia y con esa voz, más parece un producto de tus horas de sobremesa delante de dramas televisivos. Déjalo así, cocina bien. Y lo otro. Ya, ya sé que eso no lo habías pensado, pero te jodes, que soy yo quien tiene la palabra. Es encantador que los hijos gocen de un eterna jornada en la escuela. Pero todo es muy americano, eres un triste. Y veo que no estamos avanzando nada. Intentábamos hablar de ti. Mi vida no tiene importancia ahora mismo. Un cadáver no son dos, pero ya es una cantidad que, debido al género que estamos tratando, es demasiado elevada. Ya, sé que dudaste cuando dije género. Es por culpa de los periodistas y de los políticos. Aunque si hubiera querido decir lo que tú pensaste en un principio y me hubiera referido al sexo, tampoco me hubieras entendido. Y la habríamos liado. Yo puedo responder violentamente cuando me siento sitiado. Ya, no te veía así, perdona; esto era algo más de cara a la galería, ya sabes. Ya que la barba va de tu cuenta, déjame mostrar por otro lado la personalidad con la que pedí nacer. Ah, mencioné el nacimiento. Ahí fue donde tus males comenzaron a aparecerse. Ya, ya, te comprendo, lo de la familia con secretos es lo peor. La mía fue bastante anodina. Americana, sí, vale, qué pasa; nos reunimos en determinadas fechas para celebrar agradables banquetes. No creas, la granja te decepcionaría. Tener la posibilidad de contar con los 360 grados te ofrecería unas vistas más cercanas a la realidad en la que yo estoy allí. Esos recuerdos que te asaltan cada vez más a menudo no son tuyos, son impostados, has ido fabricándolos poco a poco, por eso te parece que todo es una progresión que te acerca a tu propia verdad. Eres un inventor de historias pésimo. Las historias de mi tío Joe, uno con bigote blanco, sí que rebosan imaginación. Esto tuyo es tan complaciente, tan mediocre, que provoca vergüenza ajena y hasta lástima, una lástima de tu mediocridad, no vayas a pensar, nada que ver con tu vida. Tu vida, si realmente hubiera sido como la has ido construyendo, sería una mierda, una mierda, sí, una absoluta mierda. No me amenaces con cortarte las venas porque eso supondría la puntilla a tu vida tan ruin. Y me olvidaría pronto de ti porque pisas sobre otras huellas, informes ya, así que no haces más que limar ángulos, pero no hundes el suelo. Haz algo extraordinario, no te quedes ahí, esperando a que yo indague en ese pasado de mentira y te saque una historia de cine. Mira, me estoy cansando de este juego, no me aportas nada y no he sido capaz en todo este tiempo de despojarme de esta sensación de estar perdiendo el tiempo y no lograr aportar nada al que escribe. Bah, paso de ti. Me iré, te llevarás las manos a la cara, o la cara a las manos, y empezarás a gimotear, te resbalarán unos lagrimones y después desaparecerás con tu cadáver, no morirás, ni seguirás vivo, dejarás de existir, sólo eso. Más que dejar de existir, y no me digas cómo, será como si nunca hubieras existido. Te estoy explicando el final no tanto para hacerme el listo ni desvelarte nada -porque ya lo verías tú- como para darte un poco de tiempo para que hagas algo que te mantenga aquí, en un mundo que, siguiendo siendo el tuyo, acabe intersecándose con el de mucha otra gente. Nada, que no, que te quedas ahí, parado, encogido. Allá tú. Yo ya salgo. Dios, y ni siquiera haces ademán de seguirme. Estás loco. The music – The people, mientras abro la puerta, salgo y entra el sol cegando y quemando toda la materia viva que pudiera quedar dentro. Es una musiquita que aporta optimismo. Cuando llegue a casa y se lo cuente a mi mujer me va a tomar por loco.


 

 

27/09/2008

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s